Consumo eléctrico
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CalcularObtén una estimación orientativa de la potencia frigorífica que puede necesitar una habitación, a partir de su superficie, altura, aislamiento, exposición solar, personas y ventanas. También puedes ver nuestras calculadoras de consumo eléctrico, pintura necesaria y metros cuadrados.
Este resultado es una estimación orientativa y no sustituye el cálculo de carga térmica realizado por un profesional. Factores como el aislamiento real, la orientación, la exposición solar, la altura del techo, el número de ventanas y personas, los equipos eléctricos de la sala o el clima de tu zona pueden modificar la necesidad real de potencia. Ante dudas, consulta con un instalador.
Estimación calculada como: volumen = superficie × altura, potencia base = volumen × 40 W/m³, ajustada después por el aislamiento y la exposición solar elegidos, y sumando un margen orientativo por persona y por ventana adicional a partir de la segunda. Es una simplificación pensada para orientar, no una norma oficial ni un cálculo de carga térmica profesional.
Estimar la potencia frigorífica que puede necesitar una habitación consiste en combinar varios factores: el volumen de aire a enfriar, las características de aislamiento y exposición solar del espacio, y las fuentes de calor adicionales que hay dentro de la sala, como las personas o los equipos eléctricos. No existe una única cifra válida para todas las habitaciones del mismo tamaño, porque dos estancias con la misma superficie pueden tener necesidades muy distintas según cómo estén construidas y orientadas. Esta calculadora combina esos factores de forma simplificada para ofrecerte una primera referencia orientativa.
Es habitual pensar únicamente en los metros cuadrados de una habitación a la hora de elegir la potencia de un aire acondicionado, pero la superficie por sí sola no cuenta toda la historia. Una habitación con techos altos tiene más volumen de aire que enfriar que otra de la misma superficie con techos bajos. Del mismo modo, dos habitaciones de igual tamaño pueden recibir cantidades de sol muy distintas, o tener un aislamiento muy diferente, lo que cambia notablemente la potencia orientativa recomendable en cada caso.
El volumen de aire que hay que climatizar depende tanto de la superficie como de la altura del techo: volumen = superficie × altura. Un techo más alto de lo habitual implica más metros cúbicos de aire para la misma superficie en planta, por lo que, en igualdad de condiciones, tiende a requerir algo más de potencia que un techo estándar de alrededor de 2,5 metros.
El aislamiento de paredes, techo, suelo y cerramientos determina cuánto calor entra o sale de la habitación desde el exterior. Un aislamiento bueno reduce esas pérdidas y ganancias de calor, por lo que suele permitir trabajar con una potencia algo menor. Un aislamiento bajo, en cambio, facilita que el calor exterior penetre con más facilidad, lo que tiende a aumentar la potencia orientativa necesaria para mantener una temperatura estable.
Una habitación con ventanas orientadas al sol durante buena parte del día recibe una carga de calor adicional por radiación solar, especialmente en las horas centrales. Cuanta mayor sea esa exposición solar, mayor suele ser también la necesidad orientativa de potencia para compensar ese aporte extra de calor, en comparación con una estancia con poca incidencia solar directa.
Cada persona presente en una habitación genera calor de forma constante, y ese calor se suma a la carga que debe gestionar el equipo de climatización. Del mismo modo, las ventanas son puntos por los que suele entrar más calor que a través de un muro macizo, por lo que un número elevado de ventanas puede aumentar ligeramente la necesidad orientativa de potencia. Esta calculadora añade un pequeño margen adicional a partir de la segunda persona y de la segunda ventana, precisamente para reflejar este efecto de forma orientativa.
El vatio (W) es la unidad básica de potencia en el Sistema Internacional. El kilovatio (kW) equivale a 1000 W y se usa para expresar potencias más grandes de forma cómoda. El BTU/h (British Thermal Units por hora) es una unidad de potencia térmica muy utilizada históricamente en climatización, sobre todo en las fichas técnicas de muchos equipos de aire acondicionado, aunque haga referencia al mismo tipo de magnitud física que el vatio.
La conversión aproximada entre ambas unidades es la siguiente:
1 W ≈ 3,412 BTU/h
Por ejemplo, un equipo de 2000 W equivale aproximadamente a 2000 × 3,412 ≈ 6824 BTU/h. Esta calculadora aplica esta misma conversión sobre el resultado en vatios para mostrarte también la equivalencia en BTU/h.
Tomemos una habitación de 20 m², con una altura de techo de 2,5 m, aislamiento medio, exposición solar media, 2 personas habituales y 2 ventanas:
Si esa misma habitación tuviera un aislamiento bajo y mucha exposición solar, o más personas y ventanas de lo habitual, el resultado orientativo aumentaría respecto a este ejemplo, reflejando esa mayor carga de calor.
Un equipo con menos potencia de la que realmente necesita la habitación puede tener dificultades para alcanzar la temperatura deseada, especialmente en los momentos de más calor o con más personas en la sala. Además, suele tener que funcionar de manera casi continua para intentar compensar esa diferencia, lo que puede traducirse en un mayor desgaste del equipo y en un consumo eléctrico menos eficiente a largo plazo.
Elegir un equipo con mucha más potencia de la necesaria no siempre es la mejor opción. Un aire acondicionado sobredimensionado puede enfriar la habitación muy rápido y apagarse enseguida, para volver a encenderse poco después, en ciclos cortos y frecuentes. Este funcionamiento intermitente puede dificultar un control estable de la temperatura y de la humedad, y no necesariamente se traduce en un mejor confort ni en un uso más eficiente de la energía.
La carga térmica de un espacio es la cantidad de calor que hay que retirar (o aportar) para mantenerlo a una temperatura determinada, teniendo en cuenta todos los factores que intervienen: la construcción del edificio, el clima de la zona, la orientación, las personas, los equipos eléctricos, la iluminación y muchos otros elementos. El cálculo de carga térmica es un proceso técnico detallado que realizan los profesionales de climatización, y va más allá de la estimación simplificada que ofrece esta calculadora.
Esta calculadora puede servirte como primera referencia antes de comprar o presupuestar un equipo, pero conviene consultar a un instalador o profesional cualificado especialmente en viviendas con características particulares: techos muy altos o irregulares, grandes superficies acristaladas, climas muy extremos, espacios abiertos conectados entre sí, o instalaciones que deban cumplir una normativa específica. Un profesional podrá realizar un cálculo de carga térmica ajustado a tu vivienda concreta y recomendarte el equipo más adecuado.
Depende de la superficie y el volumen de la estancia, el aislamiento, la exposición solar, el número de personas y ventanas, entre otros factores. Esta calculadora ofrece una estimación orientativa combinando esos datos, pero el dimensionamiento exacto lo determina un profesional.
No existe una cifra fija válida para todas las habitaciones: una estancia pequeña y bien aislada puede necesitar bastante menos de 1 kW, mientras que una más grande, con mucho sol o mal aislamiento, puede requerir 2 kW o más. El resultado depende de las características concretas de cada espacio.
BTU/h son las siglas de British Thermal Units por hora, una unidad de potencia térmica muy usada en climatización, especialmente en la documentación de equipos de aire acondicionado.
Se multiplica la potencia en vatios por 3,412. Por ejemplo, 2000 W equivalen aproximadamente a 2000 × 3,412 ≈ 6824 BTU/h.
Sí. A mayor altura de techo, mayor es el volumen de aire que hay que enfriar en la misma superficie, por lo que la potencia orientativa necesaria tiende a aumentar respecto a un techo estándar.
Sí. Un aislamiento bueno reduce las pérdidas o ganancias de calor a través de paredes, techo y ventanas, por lo que suele necesitarse menos potencia. Un aislamiento bajo tiende a aumentar la necesidad orientativa.
Un equipo con potencia insuficiente puede tener dificultades para alcanzar o mantener la temperatura deseada, especialmente en los momentos de mayor calor, y tiende a funcionar de forma más continua, lo que puede aumentar su desgaste y su consumo.
No necesariamente. Un equipo sobredimensionado puede enfriar muy rápido y apagarse y encenderse con frecuencia, lo que dificulta un control estable de la temperatura y la humedad, además de no ser la opción más eficiente.
No. Esta calculadora ofrece una estimación orientativa para hacerte una idea general. El cálculo de carga térmica exacto, adaptado a tu vivienda, debe realizarlo un instalador o profesional cualificado.
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